Columna de opinión:

Refugios de vida en peligro

Fotografía Centro de Estudio y Conservación del Patrimonio Natural, CECPAN.

El director del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Carlos Maillet Aránguiz, reflexiona sobre el patrimonio natural y la reciente declaración de los humedales de río Chepu, Chiloé, como Santuario de la Naturaleza.

30/12/2019

Fuente: Servicio Nacional del Patrimonio Cultural

La reciente declaración como Santuario de la Naturaleza de los Humedales del río Chepu, Chiloé, constituye un hecho alentador para este tipo de patrimonio natural amenazado a pocos días de culminar el año 2019.

Se trata de los humedales de la cuenca del río Chepu y que recibieron dicho reconocimiento por decisión del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad, en el marco del Plan Nacional de Protección de Humedales, cuyo objetivo apunta a la protección de la biodiversidad existente.

La cuenca del río Chepu se inserta en la Cordillera del Piuchén, y es la más grande de la isla, abarcando una superficie de 105.077,37 hectáreas y una extensión de 100 km2 (González, 2005). Su ecología es de gran importancia debido al desarrollo de flora y fauna ripiana. Otorga hábitat a diferentes especies de mamíferos, aves y anfibios nativos, algunos de los cuales están en estado de amenaza de acuerdo al Reglamento de Clasificación de Especies (RCE) y la Ley de Caza.

Según el Área de Patrimonio Natural de la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales, los humedales de zonas bajas, además de constituir zonas de alimentación para las aves, son un elemento clave en el sector y en la isla en términos de ciclo hídrico, ya que Chiloé depende en gran medida de los humedales, dado que por ausencia de la Cordillera de Los Andes no posee aguas por derretimiento nival, siendo exclusivamente dependiente del agua almacenada en estos cuerpos de agua y napas del suelo. Además, estos ecosistemas acuáticos actúan como reguladores de crecidas, recarga de aguas subterráneas, retienen y exportan sedimentos y nutrientes (Ramsar, 2013). Dentro de estos humedales, cabe destacar las turberas esfagnosas en las riberas de los ríos.

Dentro de la cuenca de Chepu, el sector de Aulén es el único lugar que presenta importancia en términos arqueológicos y biológicos a la vez. Este objeto de conservación representa el 4,14% de la superficie total del Santuario Nacional propuesto. Uno de los sitios investigados con mayor relevancia a nivel local y provincial corresponde al sitio arqueológico "Chepu 005", localizado en la desembocadura del Chepu (5000 antes del presente).

En términos del artículo 31 de la Ley de Monumentos Nacionales, el sitio tiene interés para la ciencia y en particular para la investigación zoológica, botánica y ecológica de los sistemas de humedales chilotes: interacción entre hualves, mallines, ñadis y turberas y sus servicios ecosistémicos, contando con la mayor colonia de gaviotas de Chiloé de la especie conocida localmente como Chewe-Chelle: Chroicocephalusmaculipennis (gaviota cahuil) y fauna en categoría de conservación como el huillín (Lontraprovocax). Tiene interés para el Estado pues es parte de los 40 humedales prioritarios para la conservación a nivel nacional (Plan Nacional de Humedales) y además es Sitio Prioritario para la conservación de la biodiversidad.

Los humedales son refugio de esperanza pero también de vida en peligro y qué duda cabe si actualmente una exposición del Museo Nacional de Historia Natural los muestra en todo su esplendor. Una exhibición con variedad científica y educativa que abre perspectivas de conocimiento de nuestro patrimonio natural y su preservación para las futuras generaciones.

Recursos adicionales

Materias: Ciencias Naturales - Educación
Palabras clave: Santuario de la Naturaleza - Columna de opinión
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