Servicio del Patrimonio Cultural emite alerta internacional por robo de objetos en la Catedral Metropolitana
El Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (Serpat), a través de su Unidad de Asuntos Internacionales, emitió una alerta internacional al Comité Técnico de Prevención y Combate al Tráfico Ilícito de Bienes Culturales de MERCOSUR Cultural, dando cuenta del robo de los objetos litúrgicos de alto valor espiritual, histórico y material, sustraídos el martes 6 de diciembre desde la Catedral de Santiago, que es Monumento Histórico desde 1951. La Unesco, desde París, ofreció también su colaboración para la difusión de esta alerta.
Gracias a que los objetos estaban inventariados y contaban con sus respectivas fotografías, ha sido posible enviar la alerta a los otros países, así como a los sistemas aduaneros y a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), con el propósito de impedir su eventual salida del país o la comercialización de estos objetos sagrados.
De acuerdo con el detalle entregado por el arzobispo auxiliar de Santiago, Alberto Lorenzelli, se trata de dos candelabros de plata de 1,12 m de altura y 26,5 cm de diámetro, un relicario de plata de San Juan Francisco Régis de 1,33 m de alto y 86 cm de largo, y otras dos piezas ornamentales, también de plata.
Según información de la iglesia, las piezas de adorno de altar hechas de metal plateado laminado, repujado y cincelado, a las que se suman los candeleros de plata (posiblemente bronce plateado) fundida, repujada y cincelada, fueron realizadas en Chile a mediados del siglo XVIII por los artistas jesuitas bávaros Franz Polland, Joseph Kohler y artífices locales anónimos.
Los ornamentos se ubicaron en el altar mayor de la Iglesia de la Compañía y, luego de la expulsión de los jesuitas de todos los territorios del Imperio Español, fueron asignadas a la Catedral de Santiago en el año 1775. Este traslado evitó providencialmente que las piezas desaparecieran en el devastador incendio de la Compañía, ocurrido el 8 de diciembre de 1863.
Muchos intelectuales e historiadores del siglo XIX y XX, entre ellos Benjamín Vicuña Mackenna y el padre Gabriel Guarda, consideraron estas obras artísticas entre las más perfectas producidas durante la Colonia en todo el continente, testigos y testimonios de la historia espiritual del país. Los candeleros posiblemente han acompañado cientos de funerales de obispos y arzobispos, canónigos, gobernadores, presidentes, intelectuales y artistas y todos los Te Deums de más de dos siglos.
Junto con eso, la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) ofició al arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí, proponiendo una reunión de coordinación, para brindar su colaboración técnica. Se solicitó la individualización de los bienes sustraídos, y antecedentes sobre su ubicación previa dentro del inmueble, su condición patrimonial, eventuales denuncias efectuadas ante la autoridad competente, así como cualquier otra información que permita contextualizar el hecho y evaluar sus implicancias desde el punto de vista patrimonial y administrativo.